Cuaresma 2026

La Cuaresma es un tiempo de gracia en el que la Iglesia, como Israel, atraviesa el desierto para alcanzar la tierra prometida. Vencidas las tentaciones, mediante la oración, la penitencia y la caridad, podremos llegar purificados a las fiestas pascuales. El tiempo cuaresmal nos enseña cómo vencer el mal y a prepararnos para la Pascua eterna.

La Palabra de Dios habla de tentación y conversión, pero también, de la Buena Noticia y del Bautismo. El Génesis refiere la promesa y alianza de Dios después del diluvio. La primera carta de san Pedro recuerda los días de Noé, cuando el diluvio fue una figura y anuncio del bautismo. San Marcos de modo muy breve hace referencia a las tentaciones del Señor, pero también a la conversión y al anuncio de la Buena Nueva de Jesús.

El espíritu que vino sobre Jesús en el bautismo es quien lo impulsa al desierto, en preparación para su ministerio. Este escenario inhóspito representa la situación de prueba, pero también la oportunidad de salir fortalecido. Aunque la experiencia es difícil, ayuda a templar la fe y la fidelidad. El pueblo de Israel en el desierto fue puesto a prueba por Dios y sucumbió; Jesús, en cambio sale victorioso, nos da ejemplo y nos enseña a vencer la tentación y cómo salir fortalecidos.

Como preparación para su ministerio Jesús, en el desierto combate contra las fuerzas del mal, opositoras a la misión que el Padre le ha confiado. También para nosotros la Cuaresma es tiempo importante de preparación espiritual para nuestra misión como discípulos continuadores de esa misma misión. Necesitamos fortalecernos para vencer las fuerzas del mal que tienen expresiones en la violencia, el crimen, la mentira, y en toda clase de males que degradan la dignidad de las personas y destruyen la armonía de las relaciones humanas.

Aceptemos la soberanía absoluta de Dios, el único que puede colmar las aspiraciones más profundas de nuestro corazón. Escuchemos la llamada de Jesús a “arrepentirnos y creer en el Evangelio”. Iniciemos con empeño nuestro camino cuaresmal hacia la luz pascual, a fin de recibir con gozo la gracia de Dios que quiere transformarnos “por la resurrección de Cristo Jesús…” Que su Palabra y si Eucaristía nos nutran y fortalezcan en este camino.